miércoles, 21 de septiembre de 2011

Capítulo IV

Salió del coche y cogió una bolsa llena de cosas y luego pasó por mi lado para invitarme a salir del coche.
-¿Qué pretendes con todo eso? ¿No estarás pensando en descuartizarme y meterme ahí no?
-Ja ja, Marianita tu siempre tan graciosa, pensé que ya que no podías dormir podríamos pasar un lindo rato juntos.
-¿Lucas? no me hagas pensar mal...
-¬¬ ¡Tonta!


Comenzamos a caminar, enseguida pude sentir la arena bajo mis pies. Estaba todo oscuro y podía escuchar el sonido tranquilizador de las olas del mar.
-Bueno, aquí es. Vamos a acomodar un poco el lugar y así te muestro algo que te va a encantar.
-Ok, que intriga...
Sacó de la bolsa que llevaba por lo menos tres mantas. Una la extendió sobre la arena y me invitó a sentarme, y así lo hice. A continuación se sentó a mi lado y pasó a nuestro alrededor las otras dos mantas ya que hacía frío. Nos encontrábamos pegados el uno al otro y yo le abrazaba para sentirme más cómoda.
-¿Lista?
-Si
-Tumbémonos.
-Lucas...
-Mar no pienses mal...
- ¡Chiste! 


Nos tumbamos y al hacerlo solo hizo falta darme cuenta del hermoso cielo azul oscuro casi negro repleto de estrellas que brillaban con una luz especial. Él sabía que eso me encantaba.
-¡Oh, Lucas! nunca me imaginé esto. Gracias. (Le dí un beso en la mejilla y seguí abrazada a él)
- De nada. (y me devolvió un beso en la cabeza)
Nos quedamos un largo tiempo contemplándolas, entonces él fue quien rompió el silencio.
-Mar...
-¿Si?
-Yo...tengo que hablar contigo de algo importante contigo antes de que te marches.
-Me asustas...dime.
-Yo...yo...


                                                 Continuará...

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