domingo, 18 de septiembre de 2011

Capítulo II

Recibí varios regalos, "Para que nos tengas siempre contigo" me decían.
Cada uno de esos regalos representaban días únicos que habíamos pasado juntos...esas salidas al cine, la playa...fue hermoso todo.

Al caer la tarde volví a casa y en mi último lunes antes de irme, decidí comenzar a desarmar mi habitación y meterlo todo en cajas de cartón.

No estaba siendo fácil, pero debía de hacerlo, ya había tomado esa decisión. 
Empecé a envolver todos mis grandes y pequeños recuerdos, como esa caja llena de poesías que me escribía mi amiga Candela, las cartas de mis admiradores secretos cuando tenía siete años, álbumes y álbumes de fotos, regalos de cumpleaños, de navidad...

Terminé agotada al final del día, estaba sola en casa, así que abrí el frigorífico y agarré lo primero que pillé, un poco de pasta que había sobrado.
Me senté frente a la televisión y empecé a comer, la verdad es que estaba bastante pasable.
A continuación me retiré a mi cuarto y prendí la notebook, entré en facebook y como siempre tenía un mensaje de mi mejor amiga llamada Blanca, pidiéndome que no me fuera, que me quedara con ella, que tenía todo aquí. 
La verdad que me sentía culpable por dejarla sola, sentía que estaba siendo egoísta con los demás y que no pensaba en el dolor que causaba a los que me querían, con mi partida.
Le respondí como siempre que serian unos años, en cuanto terminara la carrera volvería ( aunque de eso no estaba segura) y que en todo caso en vacaciones iría de visita, además de llamar todas las semanas para contarnos todos los chismes que ocurrían. 
De cierto digo que no se que voy a hacer sin ella a mi lado...

Estaba demasiado cansada y mis ojos comenzaban a cerrarse lentamente, así que decidí meterme a la cama y emprender un nuevo viaje a los sueños. Mañana sería un largo día.

Esa noche tuve una pesadilla horrible. Me encontraba en el avión y de repente pasó algo, el avión comenzó a caer en picado, parecía que nunca dejaba de caer y por un momento se me pasaban fugazmente todos los momentos que marcaron mi vida como en las películas.

Me levanté asustada, tenía calor y me temblaban las manos, miré el reloj y marcaban las 3:30 de la mañana. Bajé a la cocina a por un vaso de agua, pero estaba intranquila y asustada, a pesar de la hora decidí llamar a...LUCAS.

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